- Ubica el aparato sobre una superficie plana y procura que el cable de alimentación no interrumpa lugares de paso.
- Colócalo lejos de fuentes de calor (radiadores, estufas de cualquier tipo, etc.) y de la influencia de flujos continuos de aire (causados, por ejemplo, por ventiladores, aire condicionado, etc.), evitando además, la exposición directa a los rayos del sol. Todo esto causa el aumento de la temperatura en el interior del espacio refrigerado, con consecuencias negativas sobre el funcionamiento y el consumo de energía.